Hotel Casona del Busto
Ubicado en un noble edificio del siglo XVI, para abrir sus puertas como hotel en 1993 se hizo necesaria una profunda rehabilitación. La decoradora Teresa Mencos fue la encargada de dar personalidad a sus interiores, potenciando los elementos constructivos originales. Usando el color azul pavo en la carpintería de vigas y contraventanas, típico en las casonas asturianas del siglo XVIII; acristalando un tabicaje de soga y argamasa del siglo XVI que se puede contemplar en la planta noble o aumentando la luminosidad de los azulejos del zócalo, del siglo XIX, y combinándolo con un intenso albero en las paredes de entrada.
El resultado de las obras dio cabida a 30 habitaciones, 12 de las cuales se ordenan en un patio interior; el resto se sitúa en dos edificios anexos de nueva construcción en armonía con la arquitectura de la casa principal. Sus nombre homenajean a localidades asturianas, y su interiorismo es un esfuerzo por detener el tiempo: muebles rescatados de anticuarios y almonedas, suelos de tarima de castaño, tonos cálidos en las paredes y en los tejidos... fiel reflejo del espíritu señorial pero hogareño de antaño.